La mayoría de la industria relojera se basa en las fuentes externas no en la manufactura. La manufactura se define porque todos los elementos de un reloj, incluido el movimiento, se realizan en la propia fábrica. Esto es difícil de conseguir, ya que las marcas relojeras que dicen ser manufacturas no lo son en su totalidad. Así, muchas de ellas basan sus trabajos en fuentes externas especializadas para pulir, tratamiento de superficie, diversos componentes relojeros, etc.

La industria relojera suiza se basó principalmente en la utilización de fuentes externas y diversificación del trabajo para crecer. Era el sistema de fabricación y ensamblaje en las propias casas llamado l’établissage. No era otra cosa que producir las pequeñas piezas relojeras en la propia casa como un trabajo alternativo del principal y elaborar unos componentes que serían ensamblados al final del proceso en otro lugar. Esto se producía en pequeños talleres donde una producción dividida aumentaba la producción final de la marca, como instauró Daniel Jean Richard. Hoy en día, la industria relojera y prácticamente toda la industria de productos elaborados a partir de muchos componentes y de diversos procesos industriales necesitan de las fuentes externas para funcionar adecuadamente.

Ahora bien, en la industria relojera y artesanal siempre se ha apreciado el relojero que realizaba todos sus componentes él mismo. La industria suiza ha enfatizado la imagen de éste como si fuera la base de todos los relojes fabricados allí, pero no es así. Si bien la herencia del artesano que aplica la industria suiza es la calidad de terminación del producto fabricado, no es la producción artesana la norma de fabricación. De todas formas, artesanía no supone una máxima calidad industrial no tolerancias mínimas en la calidad del producto. Solo son mas horas trabajadas con mucho mas cariño pero no por ello de mas calidad. Es como un traje cosido a mano, donde se ve el pespunte artesanal, diferente de la máquina industrial.

El problema real de la industria que trabaja con fuentes externas es el desconocimiento de estas fuentes externas del reloj en su conjunto. Un fabricante de platinas sabrá muy bien de tolerancias para los ejes de los pilares pero no de la colocación de los rubíes. Lo mismo pasa con el fabricante de cristales, el tratante de superficies o el esferista. La especialización les impide ver mas allá del producto que fabrican.

Las grandes empresas automovilísticas utilizan a los ingenieros de desarrollo para controlar los procesos de producción de las fuentes externas y que conozcan todos los elementos del coche en su conjunto y cómo lucen al final del ensamblaje. Les enseñan las interrelaciones de cada producto en el resultado final. Si una empresa quiere presentar sus relojes con un alto nivel de acabado debería de conseguir que todas sus fuentes externas estuvieran implicadas en su producto final y no en elaborar un producto especializado sin conocer cómo se presentará al público dentro de su contexto.

Si la gran industria relojera quiere continuar dominando el mercado de fabricación de relojes debería de centrarse mas en sus fuentes externas. Por otra parte, pequeñas manufacturas que consigan un alto grado de terminación, juntando artesanía y precisión industrial, tienen una gran campo para introducir sus productos dentro del todavía no saturado mercado de relojes.