La economía colaborativa es un consumo de bienes compartidos a modo de alquiler o de intercambio dentro de distintas plataformas digitales como los blogs, las aplicaciones o websites especializadas. Ha habido un gran aumento de este tipo de servicios, como Uber donde se comparten los coches o la nueva aplicación para compartir aviones privados como es la JetSmarter. Asimismo hay un consumo colaborativo con bienes inmuebles, bicicletas, tierras cultivables, etc., y en relojes.

Elevenjames es una startup que permite alquilar por casi 200 euros al mes tres relojes de 8000 euros de valor nuevo en tienda. Hay hasta tres niveles de alquiler y cuota de pagos, que permiten usar hasta seis relojes diferentes al año, pero siempre en el rango de relojes de hasta 8000 euros. Posee más de 100 socios que prefieren alquilar un reloj para sus citas antes que comprar un reloj del que no saben si se van a cansar pronto o no. La compañía también está creando un espacio de compraventa de relojes de los socios, que quieran desprenderse de sus antiguos reloje

Esta idea surge basándose en los cambios de la idea de propiedad. Poseer un bien de lujo o incluso un coche o una casa es bastante gravoso para cualquier economía media, pero en cambio un alquiler es fácilmente asumible. Por qué privarse de de utilizar un artículo de lujo cuando se puede compartir, piensan los CEO de este tipo de compañías.

Puede ser una buena idea para sociedades donde la cultura de la propiedad esté mas relajada que en España. Aquí en España, donde la propiedad está tan arraigada, que no le prestamos la camisa ni al hermano, puede ser un poco difícil que penetre rápidamente en el mercado colaborativo. Otra cosa sería el trueque o el intercambio de relojes tasado por el mismo precio, donde algunas web de relojes ya lo hacen.

De todas formas, no deja de sorprender que ya en este campo existan compañías que empiecen a alquilar los relojes a sus socios. Eso significa que realmente el concepto de propiedad puede cambiar desde la posesión al uso y disfrute del bien por un mero precio, que es la verdadera función del bien.

Fuente Techcrunch