La protección del diseño de un reloj entra en el ámbito de la propiedad industrial. Es su diseño industrial y las formas estéticas del reloj, la apariencia. Es un objeto novedoso, con unas nuevas líneas, contornos, materiales innovadores o texturas y acabados finales, que convierten al reloj en una creación bastante exclusiva. La protección del diseño industrial está regulada por la Ley 20/2003, de Protección Jurídica del Diseño Industrial. La ley tiene un carácter único en el territorio nacional y se lleva a cabo en la oficina de Patentes y Marcas del Ministerio de Industria.

Se consideran unos criterios especiales para el registro de un diseño singular  la libertad del diseñador a la hora de desarrollar el reloj. Asimismo, la novedad y su diferencia con diseños ya presentados. El carácter singular de un diseño se explica en el artículo 7 de la citada ley:

Artículo 7 Carácter singular

1. Se considerará que un diseño posee carácter singular cuando la impresión general que produzca en el usuario informado difiera de la impresión general producida en dicho usuario por cualquier otro diseño que haya sido hecho accesible al público antes de la fecha de presentación de la solicitud de registro o, si se reivindica prioridad, antes de la fecha de prioridad.

La mayoría de los diseños de relojes que se presentan son admitidos. Hay diseños de relojes bastantes sencillos y burdos, que son llevados a trámite y salen airosos de la oficina de registros. Ahora bien, incluso así vale la pena, ya que permiten a la marca que ese diseño en concreto, no sea copiado por otras marcas. Siempre existe la posibilidad de que se cambie alguna cosa del diseño registrado, se presente en la oficina y salga registrado, pero ya ha sido una evolución del original.

¿Vale la pena el registro de un diseño en España? Pues sí porque es bastante barato, 300 euros, además de otorgar al diseño una exclusividad dentro de la marca. Además, un registro de un diseño de reloj exige a la empresa que lo desarrolla y fabrica el reloj un compromiso hacia el cliente propio y especial, donde ese reloj no puede ofrecerse a terceros bajo la misma forma estética.

Otra ventaja es que un reloj registrado en la oficina de Patentes y Marcas enfatiza la marca España o el “made in Spain” de lo que ya hemos hablado en el blog.