Oímos muchas veces en foros especializados que la función del reloj es dar la hora. Puede que en el siglo pasado fuera cierto, cuando todavía no estaba generalizado el uso de teléfonos inteligentes. Ahora no tiene sentido seguir defendiendo al reloj como función de dar la hora.

En diseño industrial lo primero que buscan los diseñadores es la función, al igual que los arquitectos. Ahora muchos arquitectos prefieren ofrecer una obra de arte, donde la función está subsumida a la estética. Con esta idea se han creado verdaderas piezas arquitectónicas, que en muchos casos son de difícil funcionalidad, pero han conseguido avanzar en la investigación de nuevas formas y utilización de nuevos materiales de la que se han beneficiados los diseñadores.

Entonces, si el reloj ha perdido la función de dar la hora, ¿sirve para algo? En realidad, no ha perdido su función sino que la ha cambiado. Ahora la función es mas bien, estética, como un accesorio del vestir. Hoy en día cualquier joven o adulto quiere ofrecer una bella apariencia estética mantiene un cuerpo mas o menos esbelto, con una preocupación en todos los ámbitos que la impliquen. Por eso, el reloj pasa a ser un accesorio como el cinturón, los zapatos o la ropa de vestir.

Aunque los jóvenes de hoy no utilicen relojes no significa que no les gusten. El problema es que la mayoría de esos relojes son para frikis que adoran un tipo de reloj mecánico, que tienen un amplio y reconocido mercado. Los jóvenes, aunque les guste ese tipo de reloj, los ven excesivamente caros para ser solamente un accesorio. Para ellos es difícil comprender que unos engranajes que se muevan, aunque sean muy complicados, puedan llegar a valer mas que su smartphone. Si tuvieran acceso a un reloj bueno bonito y barato, posiblemente no dudarían en incorporarlo a su vestuario.