Es extraño que con un mercado completamente inundado por el mismo tipo de reloj de estilo minimalista, las empresas españolas que empiezan sigan demandando este reloj. Hay un par de razones para ello. En España queremos que el precio de un producto, consumidor o empresario, sea tan bajo como sea posible. La otra razón es el misoneísmo propio del español o aversión a las novedades, que se refleja en ese refrán castizo del “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Las start-ups españolas buscan el precio más bajo para conseguir unos relojes por el mínimo coste posible, pero al final el coste es muy superior al esperado por varias razones.

En primer lugar, las factorías chinas solo quieren hacer negocio, con lo cual buscan los materiales más baratos y una mano de obra muy económica de mala calidad para conseguir el máximo beneficio posible. En segundo lugar, no respetan las especificaciones del cliente ya que piensan que si el producto es de una calidad difícil de conseguir consideran que no es de una gravedad extrema si no se alcanza o que pueda subir el costo por algún motivo. En tercer lugar, nadie en China trabaja porque le guste el trabajo o porque se quiera desarrollar como persona o sencillamente por principios morales de hacer un buen trabajo. Allí solo se trabaja por dinero, ya que hasta los mismos empleados con menos preparación sueñan con ser jefes. Es lo que llaman la China del “más o menos” y ellos le dan un nombre “chabuduo”, muy lejos del concepto de artesanía que tanto gusta en occidente. Chabuduo es un concepto que se fragua en la China maoísta como una manera de improvisar soluciones. Si una puerta está estropeada, una tira de pegar sobra, si un reloj funciona y se puede ensamblar pues es suficiente. ¿De qué se queja el cliente si es mas o menos como él lo pidió? La diferencia no es mucha con respecto a lo que el cliente le solicitó dice “Mr Chabuduo”. Creo que esto me suena a las historias que nos contaban los emigrantes españoles en Alemania cuando solucionaban problemas a las factorías germanas con nuestro particular concepto chabuduo, la chapuza. Casi suenan igual. La diferencia es que en España las empresas han mejorado bastante en líneas generales y la chapuza es una solución solamente temporal, mientras que en China es una cuestión de mentalidad.

Esta idea del chabuduo la explica muy bien Renaud Anjoran en su blog de su empresa de consultoría para mejorar los productos hechos en China. Siguiendo la estela del coste bajo en España no existe ni existirá la innovación a corto plazo. Y es comprensible. En primer lugar, tenemos mucho miedo a innovar y no solo desde Unamuno con aquello de “que inventen ellos” sino desde tiempos de Felipe II que prohibió todo lo que venía de fuera de las fronteras pirenaicas. Ese misoneísmo es secular y está en la base de la idiosincrasia española. Por tanto, difícilmente será aceptado un diseño nuevo si no lleva tiempo en el mercado y es aceptado por todos. De hecho hay que considerar el éxito que tiene lo vintage en todas sus expresiones, con la consiguiente saturación del mercado de productos retro.

En segundo lugar, las empresas no pueden permitirse el lujo de contratar a personal dedicado a I+D. Cuando se contrata a alguien en España se espera que produzca desde el primer día para conseguir amortizar su fuerza de trabajo al máximo. Enseñar pagando no es la tónica de la pequeña y mediana empresa en España. Por tanto, si esta fuerza laboral puede realizar los productos en China y sale mas barato, mejor que mejor. Entonces ¿qué opciones hay?. Una de ellas es fabricar en España pero hay muy pocas empresas como la nuestra y no son precisamente de fabricación de relojes.

El problema es que aun así, es caro fabricar en España un producto como el que hemos comentado al principio a muy bajo precio. Nuestra compañía se especializa en relojes de gama media o alta en cuanto se trata de fabricar y desarrollar un producto nuevo. Otra opción es fabricar en China cuando se trata de producto baratos, pero adquiriendo los servicios de consultoría como la China Manufactury Consultants o como nosotros mismos que ya conocemos el “mas o menos” de la fabricación china. Uno de los servicios que ofrecemos, aparte de la fabricación de relojes de gama media y alta, es ser intermediarios con “Mr Chabuduo” para garantizar un máximo de calidad por un buen precio.